Pinos piñoneros (Pinus pinea) en el jardín
Árboles January 21st, 2009Teníamos vario pinos piñoneros (Pinus pinea) en la zona destinada para jardín, ya, cuando compramos la casa. Nos gustaba la idea de tener esos pinos por las ventajas que nos aportaban, un aire limpio y puro, mucha sombra y un olor tan agradable, además de la cantidad de pájaros de todo tamaño y color que venían a posarse en sus ramas, pájaros carpinteros, abubillas, carboneros, oropéndolas y petirrojos entre muchos, muchos otros.

Las ardillas rojas subían y bajaban por los troncos de los pinos correteando y jugando en la primavera. Esas ardillas rojas, sentadas en las ramas de los pinos, abrían las piñas y se comían los piñones que encontraban, por allá a finales del otoño.
Teníamos que cubrir el suelo bajo esos pinos, y allí, así como en las otras zonas del jardín, sembramos césped de la variedad English ryegrass. El terreno bajo los pinos es ácido, un perfecto lugar para plantar hortensias, camelias gardenias y rododendros. De hecho allí, a la sombra de los pinos, plantamos unas bellas hortensias y camelias.
Con los años y el agua aplicada para el riego, los pinos iban creciendo sin casi darnos cuenta de los problemas que nos iban a traer. Afortunadamente no hay problema sin solución, aunque algunas soluciones sean algo más arduas de lo que uno desea.
Uno de los pinos, el más grande, con sus enormes raíces empezó a agrietar la pared de piedra que estaba junto a él. Fue una decisión dura, pero yo, ya sola, tuve que optar por mantener la pared y no dejar que el pino la destrozara. Después de obtener un permiso del ayuntamiento corté el pino. La copa de otro pino invadía la parcela del vecino y daba contra su tejado. Las agujas secas caen de los pinos en verano y otoño cubriendo el suelo y dejando un aspecto feo y descuidado, aparte de matar el césped por asfixia. Esa pinaza caía en mi tejado y en el del vecino cubriendo ambos tejados, metiéndose entre las tejas y, de paso, atascando las tuberías bajantes de los canalones de una y otra casa. Fue otra dura decisión.
Tengo otros dos pinos que han crecido una enormidad. Era tanta la sombra que me daban que el césped plantado no veía nunca el sol. Un terreno ácido, con humedad del riego y mucha sombra son condiciones perfectas para el cultivo de musgo, un cultivo no deseado por mí. Mi lucha contra el musgo, al que por fin he vencido, ha durado varias temporadas, pero ese es un largo tema para otro post. Este otoño decidí rebajar las copas de esos pinos y cortarles una cantidad considerable de ramas con el fin de que mi césped tenga un poco de sol y, de paso, quitarme algo de trabajo en la recogida de agujas secas que no cesan de caer estos meses.
Ya creía tener resuelto todos los problemas (excepto el de las alergias por el polvo amarillo de polen que cae en la primavera) cuando descubrí, hace un par de semanas unas bolsas blancas en la copa de uno de los pinos. Mi peor temor se confirmó: uno de los pinos tenía varios nidos de oruga. La procesionaria es una verdadera plaga en España y muy peligrosa por la urticaria que producen en las personas y animales domésticos. Ya he tenido estos nidos otros años y he visto las orugas caer del árbol al suelo en una bola, una vez justo junto a mí. He llamado a profesionales para que vinieran a fumigar mis pinos, quienes toman mis datos, pero luego no aparecen. Por lo visto no les da bastante dinero el venir a fumigar unos cuantos pinos y no quieren molestarse. El ayuntamiento debería hacer tratamientos contra la procesionaria del pino mediante la aplicación aérea, pero por lo visto tampoco están por la labor. En vista de la falta de apoyo contra esta plaga, yo he optado por la misma solución este año y el pasado. Mi solución ha sido cortar las ramas donde estaban esos nidos, romperlos aplastándolos con el pie, y echando los restos en una bolsa al contenedor de basura. Espero haber solucionado el problemas, si no repetiré la misma solución en años venideros.
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