Riegos y el agua del cielo

Para regar un jardín, no hay nada como el agua del cielo. Parece que el césped crece más alto y más denso. Las flores adquieren un color intenso, como si se les hubiera inyectado vida. Todo tiene un aspecto mucho más bonito. En esta parte de España no estamos acostumbrados a ver tanta lluvia como está cayendo últimamente, bastante durante abril, casi todo el mes de mayo y ahora en junio. Parece más un mes de otoño que de primavera. Pero no nos quejemos. Después de varios años de sequía ver caer la lluvia es una verdadera bendición.

El agua de la lluvia es tan buena que deberíamos hacer como los agricultores de antaño cuando no había agua de regadío, mirar al cielo con frecuencia para ver cuándo y cuanto va a llover. Hoy en día en vez de mirar hacia arriba, lo que haríamos es mirar en internet, las páginas con información del tiempo. Así, sabiendo de antemano que va a llover, yo movería algunas macetas que ahora está, bajo alguna especie de techo que impide que le llegue el agua de la lluvia. También aprovecharía para cubrir esas calvas que me quedan en el césped con un poco de tierra nueva y sembrar nuevo césped con semillas de repoblado.

Aun así, con toda el agua que está cayendo, yo tengo el riego automático programado y preparado para que se ponga una vez por día, aunque está desconectado de momento, pues con tanta lluvia no hace falta. Supongo que dejará de llover pronto y si será necesario ese riego temprano por la mañana. Lo tengo programado para las 5.45 de la mañana. ¿Por qué tan temprano? Por dos razones, es mejor para las plantas y me causa menos problemas con los tubos del riego, las conexiones y los goteros.

Sólo le veo un defecto a tanta lluvia, el mismo que al riego automático cuando hay demasiada agua, y es el musgo que aparece—si ese del que yo creía ya me había deshecho. Ha vuelto a aparecer por varios sitios. Pero ese es otro tema y de él tengo mucho que hablar.

Los árboles ornamentales en el césped

Rick había plantado entre el césped, varios árboles ornamentales y de sombra. Uno de ellos, un plátano, presentó durante mi primer verano al cargo del jardín, un aspecto bastante raro. Había dado muy pocas hojas y las que tenía eran pequeñas y amarillentas. Las hojas tenían los bordes retorcidos, como enrollados hacia dentro. Parecía un árbol enfermo. Pregunté en el vivero cual podría ser la causa del aspecto de este árbol, para lo que les llevé una de sus hojas. Aunque les era difícil diagnosticar el problema, les pareció que podría ser “pobredumbre” una enfermedad que afecta a las raíces y que podría ser causada por un exceso de agua. Para solucionarlo corté el riego por goteo que iba directamente a ese árbol y a todos los demás, pues supuestamente el agua de regar el césped era suficiente también para los árboles. Aun así, el problema continuó.

acacia trasplantada en flor

Pasó el verano, el otoño y el invierno. Mientras tanto, al ver que no mejoraba el plátano, lo cambié de lugar a una zona del jardín donde el césped se había se había secado durante el verano por exceso de sol y falta de agua. Con este cambio se solucionarían dos problemas, menos agua para el árbol y un poco de sombra para el césped. En el lugar que estuvo plantado el plátano puse una acacia. Me dijeron en el vivero que las acacias se podían plantar entre el césped y que la regara poco, pues son arboles que necesitan poco agua y que con el riego del césped sería suficiente.

Al llegar la primavera vi que un árbol ornamental precioso, un arce Crimson King, que había plantado Rick, se había secado. Con mucha tristeza tuve que sacarlo y en su lugar puse otro árbol, un magnolio que me recordaba a nuestra antigua casa. Con el paso del tiempo y al ver que los árboles, que aún estaban vivos no mejoraban y que la acacia y el magnolio empezaban a tener problemas similares al plátano de sombra, no me quedó más remedio que investigar cual sería la causa. Después de preguntar en el vivero sin respuesta satisfactoria y muchas búsquedas en Internet, yo sola llegué a la conclusión. Era el herbicida que ponía en el césped para matar las malas hierbas lo que estaba afectando a los árboles. Otra conclusión a la que llegué, los árboles necesitaban agua y al no tener suficiente riego echaban raíces muy superficiales que se entremezclaban con las raíces del césped y absorbían el herbicida.

Este descubrimiento me llevó a realizar nuevos e importantes cambios en el jardín, un tema suficiente para otro post.

 

El césped

En un jardín, el césped es una de las partes más vistosas y llamativas. Un césped sano, verde y denso, como el de un campo de golf, nos agrada más que nada porque no estamos acostumbrados a verlo, especialmente en esas zonas de España donde tanto escasean las lluvias. Vemos con frecuencia céspedes de aspecto pobre, con malas hierbas, manchas amarillas, calvas o musgo. Problemas de tal calibre deslucen el jardín completo y nos hace pensar que sería preferible quitarlo y poner, aunque fuera, un césped artificial. Así como un césped bonito y sano embellece el resto del jardín, los cuidados de ese césped mal aplicados pueden ser el menoscabo de otras de sus partes.

Hace cinco años, cuando repentinamente me vi al cargo de mi jardín, pensé que lo que único que había que hacer para mantener ese precioso césped sería cortarlo con regularidad y regarlo. Y regarlo abundantemente, eso sí. Regando y cortando pasaban los meses. Descubrí entre el césped unas hojas más anchas y unas florecillas con hojas como moradas que se esparcían por doquier. Recordé, de nuestro jardín en Estados Unidos, que el césped requería tratamientos de abono para fortalecerlo y un herbicida selectivo para combatir las malas hierbas. Con estas tres cosas, riego, abono y herbicida debería tener garantizado un césped envidiable todo el año. Pero he descubierto que no es así. Los árboles y arbustos en el césped pueden causarnos grandes problemas.

El jardín que yo cuido

Hace ya cinco años, me encontré repentinamente al cargo de un jardín precioso, perfectamente diseñado y decorado que podría ser la “envidia” (sin malicia) de mis familiares y vecinos. En el jardín había un frondoso césped natural, un rincón de rocalla, varias jardineras con flores de temporada, rosales, árboles ornamentales y de sombra, arbustos y maceteros decorativos en varios puntos del jardín.

eljardin de Rick a finales de la primavera

Este hermoso jardín había sido diseñado, decorado, y cultivado por Rick. A él le había gustado la jardinería toda su vida y se esmeraba en el cuidado de su césped, sus arbustos, árboles y flores. Rick trabajó intensamente en la planificación, diseño y cultivo del jardín durante más de un año. Las jardineras ya tenían flores, los árboles había abierto sus hojas, el rincón de rocalla ya estaba terminado y el césped, verde y frondoso, parecía como el de un campo de golf.

Rick me dejó un vergel que yo no sabía mantener ni cuidar. Lo único, muy poco, que sabía de jardinería lo aprendí viéndole hacer los trabajos del jardín. Han pasado ya cinco años y ahora puedo decir que sé algo de jardinería. Estos cinco años al cuidado del jardín de Rick me han enseñado mucho, pero principalmente he aprendido de mis errores.

En estas páginas expondré temas relacionados con el diseño y mantenimiento de un jardín, su césped, árboles, arbustos y flores. Hablaré de riegos, podas, enfermedades, siembras y trasplantes, y aconsejaré sobre lo que se debe y no se debe hacer para evitar algunos de los problemas que yo he tenido por no saber nada de jardinería. Expondré estos temas desde el punto de vista de mi situación geográfica y su clima. Todo esto desde la perspectiva no de un profesional sino de una aficionada a la jardinería. Espero y deseo llegar a muchos otros aficionados, amantes de su jardín, que estén buscando ideas y soluciones a sus problemas de jardinería.