Césped, Mantenimiento de césped July 18th, 2008
El musgo en el césped ha sido, para mí, uno de los problemas más difíciles y caros de solucionar. No sólo me ha costado dinero en productos para eliminarlo, sino que he invertido mucho tiempo y esfuerzo. Ha sido un proceso muy largo, un proceso que me ha llevado un par de años—esto causado por mi falta de experiencia y conocimientos del tema.
Yo quería, y sigo queriendo, que mi césped pareciera el de un campo de golf. Así se lo dije a un vecino cuando me veía trabajar duramente, quien me respondió: “Eso es muy difícil y no lo vas a conseguir”. Durante estos dos años de lucha contra el musgo he pensado más de una vez quitar el césped por completo y volver a replantarlo con tepes o planchas de césped. Incluso he llegado a pensar en poner césped artificial y así quitarme todos los problemas del césped de una vez.

No quería darme por vencida, ni tampoco quería echar por tierra el trabajo de Rick, que con tanto esfuerzo había arado la tierra, lo había sembrado y cuidado con gran esmero el primer año. Hoy puedo decir con orgullo que lo he conseguido. He conseguido erradicar por completo el musgo de mi césped, aunque todavía me queda un poco para que esté como un campo de golf. A pesar de los avances, mi lucha contra el musgo no ha acabado y no voy a cantar victoria porque lo veo aparecer de vez en cuando. Pero ya sé lo que tengo que hacer. Durante mi lucha particular contra el musgo en el césped he aprendido algunas cosas:
El musgo hay que quitarlo. No hay otra forma. Se quita con una pala, un rastrillo, un escarificador, con las mismas manos o con lo que sea, pero hay que quitarlo. Claro, si se quita cuando está verde y además con un rastrillo lo que hacemos es esparcir las esporas y extenderlo a otras partes del césped. Entonces lo que hay que hacer es quitarlo cuando está seco, para lo que es necesario un producto antimusgo o musguicida.
Un producto musguicida es imprescindible porque el musgo en el césped no se seca por sí solo. El agua de regar el césped lo mantiene vivo y es el agua lo que también mantiene vivo el césped. Por lo tanto una vez que ha aparecido el musgo en el césped tenemos que utilizar el antimusgo para secarlo. En cuanto a estos productos tengo mucho que decir, pues he usado muchas de las marcas que se venden en los viveros, pero sólo voy a decir que para ahorrar tiempo y es fuerzo yo recomiendo un producto que no haya que disolverlo con agua y aplicarlo con pulverizador. Es decir, lo mejor es un producto granulado que se pueda esparcir con las manos (con guantes, ¡claro!).
Hay que mejorar las condiciones del suelo que propiciaron la aparición del musgo en primer lugar. El musgo aparece cuando se dan una serie de factores: exceso de agua, sombra, suelo ácido, suelo compacto, escaso drenaje, o carencia de nutrientes minerales. Algunas cosas no vamos a poder solucionar, como la sombra—a no ser que quitemos un árbol o lo que esté dando sombra—pero si podemos compensarlas de alguna manera. Por ejemplo podemos ajustar el riego de la zona sombreada para que no se acumule el agua en exceso. También hay mucho que decir sobre el riego y las condiciones del suelo, pero de momento y para no extenderme demasiado, me limitaré a hablar del control del musgo.
Un césped sano y tupido no da cabida al musgo. En esto estoy trabajando.
Sé que todavía me queda por realizar mi deseo de que mi césped parezca el de un campo de golf donde no hay calvas, malas hierbas, ni musgo. Ya sé cómo continuar y qué hacer para que la próxima temporada sea una realidad.
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